Ya le tocaba al grupo ir a comer a algún restaurante, como hacíamos antes. Y éste jueves 3 de Febrero todas estábamos disponibles, así que se eligió La Venta de Vargas, en la Plaza de Juan Vargas, s/n, en San Fernando.
Y esta vez con más motivos, pues nos había llegado información de que el establecimiento lo habían puesto a la venta. Y así nos lo confirmó Lolo Picardo, el actual gerente de la venta. Es una lástima, pero las nuevas generaciones han estudiado sus carreras y actualmente están ejerciendo sus profesiones. Es lógico, el negocio del restaurante requiere gran dedicación y sacrificio y los jóvenes tienen otros planes de vida.
Es una lástima para un establecimiento con tanta historia que ya existía en 1921. Pero fue en 1935 cuando Catalina Pérez y Juan Vargas se quedaron con la gestión del restaurante y empezó a llamarse Venta de Vargas. Éste restaurante le debe la fama gracias a los guisos de Catalina Pérez y de su nuera, María Picardo, quienes son las que le dan forma a las tortillitas de camarones cómo hoy las conocemos. Al entrar por la puerta del establecimiento se descubre que allí dentro «hay duende» en sus salones, que conservan el ambiente de patio andaluz, y que cuelgan en sus paredes cuadros y fotos de tantos y tantos personajes del flamenco como han pasado su arte por allí.
Tienen una carta variada, la de siempre, sus típicos platos son recetas de hace muchos años y que hay día se siguen haciendo. Degustamos lo más típico: las papas aliñás, las tortillitas de camarones, las croquetas de cocido, la berza con su pringá, el rabo de toro, acedias fritas, y huevos con jamón, patatas y pimientos. Todo muy rico. Y de postres, tocino de cielo, arroz con leche, tarta de queso y tarta selva negra, también muy buenos.
La otra cara del restaurante, la flamenca, han convertido a la Venta de Vargas en un símbolo del flamenco por la cantidad de artistas flamencos que han pasado por su tabla, desde Manolo Caracol, pasando por Camarón de la Isla…hasta las nuevas generaciones de artistas como Sara Baras, Niña Pastori, Chato de la Isla, entre otros, que hacen de éste lugar algo diferente, algo único.
Hemos pasado una tarde estupenda, todas juntas, con una rica comida en éste típico restaurante con tanta solera como es La Venta de Vargas, en San Fernando.














